San Pedro Cholula.– Entre las calles empedradas y la tranquilidad nocturna de este municipio, un edificio se alza como punto de curiosidad y temor: el antiguo hospital de San Miguel. Aunque fue clausurado hace más de tres décadas, vecinos aseguran que, al caer la noche, voces, lamentos y pasos recorren los pasillos en ruinas.
El inmueble, ubicado en las inmediaciones del barrio de Santiago, funcionó hasta mediados de los años ochenta. De acuerdo con registros municipales, fue cerrado tras un incendio que afectó parte de sus instalaciones y que dejó como saldo la muerte de varios pacientes. Desde entonces, el lugar ha permanecido en abandono.
María López, vecina de la zona, recuerda que, de niña, escuchaba a los mayores advertirle que no se acercara al hospital. “Decían que en las madrugadas se escuchaban gritos como si alguien pidiera ayuda. Yo pensé que eran inventos, pero ahora, cuando paso por ahí de noche, también escucho cosas”, relató.
Otros habitantes coinciden en que, además de los lamentos, se perciben sombras que se mueven entre los pasillos y luces que aparecen en las ventanas, pese a que el lugar carece de electricidad. “Una vez vi claramente cómo se cerraba una puerta de golpe. No había nadie adentro”, afirmó Jorge Ramírez, comerciante de la zona.
El caso ha llamado la atención de grupos de investigación paranormal, que han realizado visitas nocturnas. Uno de ellos, “Misterios de Puebla”, documentó en video lo que describen como psicofonías: grabaciones donde se escuchan susurros y frases incomprensibles.
“Este hospital concentra mucha energía residual. Los sucesos trágicos que ocurrieron aquí pudieron haber dejado una huella en el ambiente, lo que explicaría los fenómenos reportados”, explicó Roberto Sánchez, líder del grupo.
Pese a los relatos, autoridades municipales han pedido a la población no ingresar al lugar por riesgo de derrumbe. Aun así, los testimonios circulan con fuerza en redes sociales, donde el hospital ya es considerado uno de los puntos más paranormales de Puebla.
Los vecinos reconocen que la curiosidad atrae a jóvenes y turistas, pero insisten en que lo que ocurre allí va más allá de simples leyendas urbanas. “No es imaginación. Algo pasa en ese hospital, y quienes vivimos cerca lo sabemos”, concluyó María.

